Reflexiones acerca de El Hobbit: Una Relectura (II)
Por Luis Goñi
2-El 'Mundo Septentrional' es 'el Norte'.


Siguiendo estas ideas, propongo aquí una pista de un juego que atrae inevitablemente a todo analista de la obra de Tolkien: '¿de dónde se sacó todas esas cosas?, ¿cuáles son sus influencias y sus prestamistas de ideas?, dicho de otra manera ¿por qué podríamos saber todas esas cosas de elfos y dragones?'.

Tras la batalla,

'todavía muchos iban alegres, pues ahora el mundo septentrional sería más feliz durante largos años. El dragón estaba muerto y los trasgos derrotados, y los corazones élficos miraban adelante, más allá del invierno hacia una primavera de alegría' (347).

Es curioso, pero esta frase me hizo pensar en 'de qué va el Hobbit' y dónde se sitúa su acción, si obviamos los intereses personales (e irrelevantes para la Historia) de Bilbo y los Enanos. Así responde Tolkien en una carta como a estas hipótesis, ¡porque ya digo que Tolkien también juega!-

'No había intención de que El Hobbit tuviera ninguna relación con la 'mitología' de El Silmarillion . Cuando mis hijos aún eran pequeños tenía la costumbre de inventar y de contarles, a veces de escribir, "cuentos infantiles" para divertirlos... La intención era que El Hobbit fuera uno de ellos. No tenía conexión necesaria con la "mitología", pero naturalmente fue atraído por esa creación dominante de mi mente, lo que hizo que el cuento fuera adquiriendo mayores dimensiones y volviéndose más heroico a medida que avanzaba. Aun así podía quedar bastante independiente, con excepción de las referencias (innecesarias, aunque dan una impresión de profundidad histórica) a la Caída de Gondolin... De El Hobbit se derivan también los Enanos; Durin, su primer antepasado, y Moria; y Elrond'. (CT, 257, 402-403)

Por supuesto, sin él no hubiera habido El Señor de los Anillos, ni conoceríamos El Silmarillion, pero no sería justo valorar esta obra sólo por los beneficios que a largo plazo reportó, y por su relación con la mitología tolkieniana (inexistente en su origen). Y como nos es difícil buscar la mirada del lector primerizo, nos es imposible situar nuestra mirada en 1.937 y leer esa obra recién nacida, sin pensar en su continuación. Hoy por hoy El Hobbit es el felpudo de entrada de El Señor de los Anillos, un felpudo en ocasiones muy poco respetado y que en realidad no lo era hasta la llegada del hermano mayor. El hecho es que por sí mismo se convirtió en el mayor 'super-ventas' infantil de su época. Pero ¿qué es 'por sí mismo'?, ¿cuál es su peso específico? ¿A qué se refiere con 'ahora el mundo septentrional sería más feliz durante largos años', en lo que parece la conclusión del libro, el resultado o meta de todos los esfuerzos?

Hay en El Hobbit un cuando menos curioso uso de los puntos cardinales. Se dan con gran frecuencia y en unas meditadas, creo, mayúsculas que le dan a uno qué pensar. Así vemos cómo Thorin, en su bella y noble despedida, califica a Bilbo como 'hijo del bondadoso Oeste' (342), y en otro punto se dice que 'la brisa soplaba del Este negro' (292). Desde luego, no parece ser una coincidencia este uso de las mayúsculas y los calificativos de tales puntos cardinales. Pero lo más sorprendente es el concepto de 'el Norte'.

'Nuestra familia fue expulsada del lejano Norte y vino con todos sus bienes y herramientas a esta Montaña del mapa'... 'fue tratado con gran respeto por los hombres mortales, que vivían al Sur '... 'el asombro de todo el Norte' ... 'había muchos dragones en el Norte'... 'enanos que huían al sur ' ... 'echó a volar y llegó al sur3'... 'como de un huracán que venía del Norte3' (36-37). Y en la Batalla de los Cinco Ejércitos, 'llega Bolgo del Norte', y los trasgos 'habían decidido conquistar el dominio del Norte' y se reunieron en 'la gran Montaña Gundabad del Norte, donde tenían la capital', para 'caer en tiempo tormentoso sobre los ejércitos desprevenidos del Sur' (332-333).

Como dicen en mi pueblo: una vez es casualidad, dos es coincidencia, tres es conspiración. No podemos pensar que se den en solo dos páginas tal acumulación de 'nortes', y esa discriminación entre 'sures', sin un significado especial (consciente o no).

Así pues: ¿el Norte de qué?. Tolkien parece hablar muy pocas veces en El Hobbit del norte de su propia mitología, por ejemplo cuando presenta a Elrond (68); pero así y todo podría discutirse que cuando allí habla de 'los primeros hombres del Norte' o 'los elfos y los héroes del Norte', se refiera a El Silmarillion. Pero sin embargo reconoce Tolkien que El Hobbit tiene 'una atmósfera nórdica' (CT, 15, 31), y eso creo yo que intenta crear (y evocar) con las referencias a 'el mundo septentrional' y 'el Norte'. Podemos sugerir, con base en la citada carta, que Tolkien no estaba ambientando El Hobbit en su Tierra Media sino en el Norte Legendario de Europa; salvo en cuanto, para Tolkien, de alguna extraña manera mítico-poética 'la TM es nuestro propio mundo' y, por tanto, nuestras leyendas nórdicas son parte de esa TM o viceversa, especialmente de su noroeste, del que Tolkien es cronista.

3- ¿Inspiración o Recuperación?


Hablar del Norte en Tolkien es fácilmente asociable con la literatura nórdica, o sea, del Norte. Ésta es claramente una fuente importante de la TM, forma parte de 'los huesos', con que T hizo su 'sopa legendaria', como él decía. Es muy conocido que los nombres de los trece enanos y el del propio Gandalf fueron extraídos de la 'Voluspá', antiguo poema islandés integrante de laEdda poética de Snorri Sturluson. Pero lo que me pregunto es hasta qué punto es una inspiración y si no es más bien una recuperación o recreación. Esto es, hasta qué punto es solo parte de los 'huesos', o si realmente no está algo más presente en 'la sopa'. Sabemos por los apéndices de El Señor de los Anillos que 'el nombre del propio Gimli y los de nombres de toda su parentela son de origen septentrional (humano)' (ap. SA, 164, última cita del punto II, 2), lo que nos puede hacer asociar la 'Voluspá', el islandés antiguo, con ese 'mundo septentrional humano', confirmando la tesis que manejo. Es fácilmente comprobable que para representar cada cultura de la Tierra Media, Tolkien se basó en culturas, especialmente en las lenguas, de nuestro mundo. Pero eso es introducirnos en el juego de Tolkien, en sus explicaciones post-Señor de los Anillos. Y eso es caer en su juego. De momento no hay representaciones de nada, hay lo que hay, El Hobbit, y es lo que es.

Además en El Hobbit, T utiliza muchos más elementos expresos, digamos, de la mitología nórdica, que en cualquier otra obra. Por ejemplo se dice : 'me temo que los trolls se comportan así, ¡aun aquellos que sólo tienen una cabeza!' (50); los trolls con varias cabezas son muy típicos de los cuentos nórdicos, pero en Tolkien es la única mención que conozco. Y en casa de Beorn, un auténtico berserk físico , un cambiante, se bebe hidromiel.

Otro ejemplo importante es el Bosque Negro; al respecto dice Tolkien:

Mirkwood [Bosque Negro] no es una invención mía, sino una palabra muy antigua incrementada con el peso de asociaciones legendarias. Era, probablemente, el nombre germánico primitivo de las vastas regiones boscosas de mantañas que antiguamente formaban una barrera al sur de las tierras de expansión germánica. En algunas tradiciones se empleó especialmente para designar la frontera entre los godos y los hunos. No fue nunca, creo, una palabra que designara el mero color 'negro', y desde un principio estuvo teñida del sentido de 'lobreguez'. (CT, 298, 429)

Esto implica dos cosas: uno que Tolkien al escoger esta palabra (Tolkien nunca deja al azar las palabras) está aceptando que este bosque resuene en el lector anglosajón y germánico a ese pasado legendario, que le sea por un lado muy cercano, muy propio, y por otro muy antiguo, mítico y maligno. Dos: también parece acoger esa distinción de limes entre lo nórdico y lo oriental, y tal vez también lo meridional, lo grecolatino, ese Sur donde viven los mortales.

 

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