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Atravesaron las tierras de los hobbits y llegaron a un bosquecillo donde se disponían a acampar. De pronto vislumbraron una luz y decidieron que , ya que el trabajo del hobbit era el de saqueador, Bilbo fuera a averiguar que era esa luz. Y allá fue Bilbo, y descubrió que en aquel bosquecillo habían acampado 3 trolls y habían hecho un fuego. Bilbo fue descubierto y poco después los enanos, pero gracias a la astucia de Gandalf consiguieron salir ilesos de esta aventura.
Partieron de nuevo y llegaron a las Montañas Nubladas pasando por Rivendel , donde fueron aconsejados por Elrond el Medio Elfo. Este descubrió las runas lunares que escondía el mapa de Thorin, que ponían: "cinco pies de altura y tres pasan con holgura". Gracias a Elrond descifran lo que les quedaba por descubrir del mapa. A la mañana siguiente se ponen de nuevo en camino por las Montañas Nubladas.
Cuando llegaron a las Montañas, tuvieron problemas de nuevo , esta vez causados por una tormenta que los obligó a resguardarse en una cueva. Pero ocurrió que esa cueva era la entrada a las cavernas de los trasgos , y los atacaron de noche y los hicieron prisioneros. Tuvieron la suerte de contar con Gandalf , que no había sido hecho prisionero. Con la sorpresa, los enanos se revelaron matando a algunos trasgos, y consiguen liberarse; pero fueron perseguidos por los túneles y Bilbo se perdió.
Cuando logró salir encontró a sus amigos rápidamente y siguieron su camino. Pero tuvieron un percance: unos trasgos y huargos fueron detrás de ellos cuando pensaban que ya había pasado todo. Tuvieron que refugiarse en lo alto de los árboles, y Gandalf prendió varias piñas para espantar a los huargos. Pronto estuvieron envueltos en llamas y el Señor de las Águilas fue para ver qué pasaba. Viendo la situación de Gandalf y sus compañeros, los sacó de allí volando. Así consiguieron dejar las Montañas Nubladas.
Después de que las Águilas les dejaran, siguieron su camino a pie. Se desviaron, y llegaron a la casa de Beorn, un hombre que se podía transformar en oso. Pues bien, allí llegaron y este les dio alojamiento. Estuvieron hablando de sus aventuras y Beorn los ayudó dándoles poneys para que llegaran rápidamente al sendero del bosque negro.
Bilbo y los enanos pronto encuentran dificultades en el corazón del Bosque Negro. Las arañas consiguen apresarlos a todos menos a Bilbo, que gracias al Anillo se vuelve invisible y consigue escapar del ataque. Bilbo hace un plan excelente por el cual consigue derrotar a todas las arañas y liberar a los enanos usando a Dardo.
Cuando los enanos intentan encontrar la salida del Bosque Negro son capturados por los elfos y llevados ante su Rey Thranduil. Este les interroga sin éxito acerca de sus planes, por lo que decide encerrarlos a todos en celdas separadas. Mientras, Bilbo, que había conseguido escapar haciéndose invisible, descubre una compuerta en la ladera de la colina, donde nace el curso subterráneo del río del Bosque. Se le ocurre un plan y, aprovechando que el guardia que vigila las celdas de los enanos se queda dormido, los libera y los aleja de los dominios de los elfos metidos en barriles.
Siguiendo el cauce del río llegan a la ciudad de los hombres del lago, Esgaroth, construida sobre la superficie del Lago Largo. Los elfos de la almadía y los barqueros corren a celebrar la llegada de los barriles de mercancía y enviarlos de regreso. Mientras tanto el hobbit saca uno a uno a todos los enanos. Los enanos se presentan ante el gobernador, con Thorin a la cabeza. El gobernador, temeroso, los acoge con hospitalidad. Una vez repuestos y bien provistos de alimentos, caballos y poneys abandonan la ciudad y parten en busca de Smaug.
Tras varias jornadas de viaje agotador, encuentran una piedra tras la cual se levanta una pared desnuda. A pesar de no tener cerradura por ninguna parte, están seguros de haber encontrado la puerta de la montaña. Tratan de abrirla de todas las formas imaginables, pero no lo consiguen. De repente, durante la puesta de sol, un rayo rojo cae sobre la superficie lisa de la roca. Se desprende un trozo de la pared y aparece una especie de cerradura. Thorin introduce la llave que lleva colgada del cuello, y la pared cae. Poco a poco aparece ante ellos una puerta. Todo tiene lugar como indicaban las letras lunares.
El grupo avanza a través del túnel hasta el salón del tesoro. Bilbo encuentra la codiciada Piedra del Arca y se la mete en su bolsillo sin que nadie repare en ello: todos han quedado estupefactos ante la grandeza del tesoro. El hobbit los apremia a buscar la salida antes de que el dragón regrese. Guidados por Thorin encuentran la Puerta Principal y salen al exterior.
Smaug se enfrenta contra los hombres de Esgaroth, la ciudad del Lago. Cuando la ciudad se encuentra prácticmente destruida, Bardo, capitán de un grupo de arqueros logra mantenerse firme hasta el final, dispara una flecha sobre el punto débil del dragón, un hueco en su pecho izquierdo, causándole la muerte. Los hombres nombran rey a Bardo, que solicita la ayuda de los Elfos para reconstruir la ciudad arrasada y marchar a la Montaña en busca del tesoro.
Los enanos, al ser avisados de que los ejércitos de los Hombres del Lago y los Elfos se dirigen hacia allí, mejoran las fortificaciones de la entrada principal, única disponible, para impedirles el paso. Hombres y Elfos llegan dispuestos a negociar el reparto del tesoro, pero la avaricia ha endurecido el corazón de Thorin y ante su negativa a compartir el tesoro, que considera exclusivamente propiedad de los Enanos, deciden sitiar la Montaña.
Bilbo, harto de todo el asunto, toma la decisión de iniciar conversaciones por su cuenta con el Rey Elfo y Bardo, a quienes entrega la preciada Piedra del Arca, pensando que así facilitará futuras negociaciones con los enanos.
Pero los enanos de las colinas de Hierro, conducidos por Dáin, no eran los únicos que se dirigían hacia la Montaña Solitaria: un ejército de Trasgos y Huargos los seguía muy de cerca. Así se produjo la Batalla de los Cinco Ejércitos entre Trasgos, Huargos, Elfos, Hombres y Enanos, además de la participación de las Águilas en contra de las criaturas oscuras.
Tras ser golpeado en la cabeza con una piedra y haber quedado inconsciente. Bilbo se recupera y es llevado ante Thorin, que yace en su lecho de muerte, para reconciliarse con él. Bilbo es informado más tarde acerca del desenlace de la Batalla: a pesar de que los Trasgos eran superiores en número, fueron derrotados. El tesoro se repartió con justicia entre los vencedores y Thorin fue enterrado bajo la Montaña con la Piedra del Arca sobre el pecho. La aventura había terminado y bilbo podía regresar a su añorado hogar.
En el camino de vuelta junto a Gandalf, Bilbo hace una parada en la casa de Elrond, donde permanece una semana recuperándose del cansancio acumulado a lo largo de su aventura. Por fin llegan a La Comarca y tras la sorpresa inicial de que sus bienes estaban siendo subastados al haber sido declarado "presuntamente muerto", pudo volver poco a poco a su vida cotidiana. Por Elendor |
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