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Sam y Frodo evitan los caminos abiertos y viajan al norte durante unos días. Tienen problemas por la falta de comida y bebida, y el Anillo está volviéndose cada vez más pesado para Frodo. Al pasar por una llanura ven los ejércitos de Sauron, y Frodo piensa intentar cruzarlo por donde es más estrecho. Ocultos detrás de un arbusto, oyen una conversación entre dos orcos y descubren que Gollum todavía está siguiéndolos; Sam le ve olisqueando. La llanura está plagada de orcos, y los hobbits no tienen ninguna opción, pero para seguir el camino a lo largo del Morgai deben pasar por ahí. Allí son alcanzados por un grupo de orcos pequeño que creen que son desertores, y les obligan a que se unan a la compañía. Por suerte, cuando el ejército se acerca a la entrada de Udûn, la confusión y las disputas entre las compañías de orcos, permiten a los hobbits escapar inadvertidos.
Los hobbits siguen un camino de orcos durante varios días, viajando siempre hacia el Monte del Destino. Así consiguen ir más rápido que por el yermo, lleno de piedras y hondonadas. Al final tienen que dejar el camino y giran directamente hacia el Monte. Para aliviar la jornada, dejan atrás todas las ropas que probablemente no necesitarán más. Localizan Orodruin dos días más tarde. Al día siguiente deben ascender el Monte, pero Sam tiene que llevar Frodo que (atormentado por la carga creciente del Anillo) está completamente exhausto. Cerca de la cima son atacados por Gollum, también él está debilitado por el hambre y Frodo escapa hacia el Sammath Naur, las Cámaras de Fuego. Gollum pide a Sam (todavía armado con Dardo) misericordia, y Sam le deja ir. En las Cámaras, sin embargo, Frodo es superado finalmente por el poder del Anillo y decide quedárselo. Gollum se arrastra y lo ataca de nuevo mordiéndole el dedo donde tenía el Anillo; entonces, con la alegría de haber recuperado su Precioso, pierde el equilibrio y cae por la grieta. Frodo y Sam salen y ven cómo el reino de Sauron se derrumba.
En la batalla de los Capitanes del Oeste y los ejércitos de Mordor se unen por las Águilas, llevadas por Gwaihir su señor. En ese mismo momento el Anillo entra en el fuego de Orodruin: la Puerta Negra se derrumba, el espíritu de Sauron se destruye, y las fuerzas de Mordor, privadas del Poder que los controló, caen y muchos corren lejos o ruegan misericordia. Gwaihir, acompañado por otras dos águilas, lleva a Gandalf hacia el monte del Destino, donde rescatan a Frodo y a Sam. Los dos hobbits despiertan varios días después y son honrados por el ejército del Oeste en el campo de Cormallen en Ithilien. Se quedan en Ithilien durante varios días felices e intercambian historias de sus aventuras con sus amigos, hasta que por fin el ejército entero aborda las naves y elevan las velas en dirección a Gondor.
Arwen da permiso de Frodo para ir a los Puertos Grises en lugar de ella, ya que para casarse con Aragorn ella escogió ser mortal. Éomer y Gimli hablan de la belleza de Galadriel. Por fin una gran compañía parte de Minas Tirith y lleva el cuerpo de Rey Théoden a Rohan. Después del entierro, Éomer anuncia la boda de Faramir y Éowyn. Entonces van a Isengard, y allí se encuentran con Bárbol. Gimli y Legolas visitan las Cavernas de Aglarond en el Abismo de Helm y el bosque de Fangorn, y parte de la compañía se vuelve hacia sus casas en el Norte. Aragorn un poco más tarde los deja también y se vuelve a Minas Tirith. El resto de la compañía da alcance a Saruman (que está vagabundeando como un mendigo, acompañado por Gríma). La gente de Lórien parten de la compañía en Eregion, cerca de las puertas de Moria. Ahora los viajeros se vuelven hacia Rivendel, y allí los hobbits se encuentran con Bilbo y pasan muchos días con él. Finalmente deciden volver a casa, y para su alegría, Gandalf decide también ir con ellos, por lo menos hasta Bree.
A Frodo le duele de nuevo su hombro, y es que hace un año que le hirieron los Nâzgul. Después de unos días, llegan a Bree. Son recibiddos calurosamente por el viejo Mantecona, y hablan durante mucho tiempo con él sobre sus aventuras. Cebadilla menciona que el negocio ha sido una pena, con muchos extraños y criaturas malvadas acechándole; y se alegra de oír las noticias de que el Rey ha vuelto. Cebadilla les muestra a Bill, que había vuelto a Bree, y se lo devuelve a Sam. La compañía se queda en la posada durante dos noches, y después salen hacia la Comarca. Gandalf deja a los hobbits, porque piensa visitar a Tom Bombadil; y aconseja a los hobbits que se den prisa.
Los cuatro hobbits llegan a la Comarca, y la encuentran un tanto cambiada: el Puente del Brandivino está defendido por varios portones que les niegan la entrada. Parece que Lotho Baggins ha tomado el mando de la Comarca, se ha hecho llamar "el Jefe" y ha creado numerosas reglas injustas. La Comarca está llena de rufianes, muchos de ellos son Isengardos que han destruido la belleza de la zona. Los viajeros fuerzan la entrada (contra las Reglas) y pasan una noche en la casa de unos amigos hobbits. Al día siguiente encuentran un grupo de oficiales en Los Ranales y un grupo de rufianes en Hobbiton, pero ninguno los arrestan y huyen sorprendidos y asustados al encontrarse cuatro intrépido y bien armados hobbits. Los hobbits, con la ayuda del Granjero Coto, se levantan contra los opresores: primero un grupo pequeño de rufianes intentan sofocar la rebelión, pero son derrotados por los hobbits. Pippin trae un gran número de Tuks y juntos se enfrentan al siguiente ataque de los rufianes. Entonces un grupo de hobbits, llevados por Frodo y sus amigos, va a Bolsón Cerrado para encontrar a Lotho. En cambio encuentran a Saruman que ha sido el organizador de todo el problema; ellos le dicen que salga, y Lengua de Serpiente (que parece haber asesinado a Lotho por orden de Saruman) en ira y desesperado lo apuñala y sale corriendo. Tre hobbits disparan sus arcos y matan a Gríma. Esto es el final de la Guerra del Anillo.
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