Y
es que ante nosotros tenemos un juego de estrategia
en tiempo real de Liquid Entertainment (conocidos por
ser los autores de Battle Realms) que se aleja de lo
visto en las películas, adoptando un estilo menos
oscuro, más "de juego". Olvidaos de
la ambientación de las películas de Peter
Jackson y pensad más bien en Warcraft, con sus
gráficos "menos serios", lo que puede
ser del agrado de unos y disgustar a otros, como todo
en esta vida.
Pero quizá sea el mismo género de juego
el que perjudique al mismo. Es muy difícil hacer
un ETR hoy en día sin repetir lo ya visto una
y mil veces durante los últimos años,
por mucha licencia de El Señor de los Anillos
que tenga detrás el equipo de programación.
Y es tan difícil, que no lo han conseguido, porque
en la pantalla de nuestro PC veremos lo de siempre:
recolección de recursos, construcción
de edificios y creación de un ejército
para machacar al contrario.
Además, como era de esperar, se pueden investigar
nuevas tecnologías para aumentar las estadísticas
de las ya existentes, y también disponemos de
héroes fuera de lo corriente (como Frodo, Legolas,
Aragorn, Gimli, El Rey Brujo, etc.). Hay que mencionar
los puntos de destino, que se obtienen a medida que
vamos derrotando unidades enemigas y que nos permiten
lanzar encantamientos (como si fuera el maná
de otros juegos o el Yin/Yang de Battle Realms) y los
lugares de poder (sitios determinados de los mapas que
pasan a ser propiedad del bando que pase por ese sitio),
que nos darán bonificaciones a las características
de nuestras tropas.
Es necesario destacar que el que el juego sea un ETR
ha obligado al autor a saltarse por encima varios de
los hechos que narra Tolkien en su novela, como que
los enanos y los elfos luchen codo con codo junto a
los humanos, y todos yendo de un sitio a otro sin quedarse
en sus tierras. O que un Balrog o un Ent puedan aparecer
en medio de la batalla para repartir porrazos a diestro
y siniestro. O que los ejércitos de los buenos
sean igual de grandes que los de los malos (y de unas
100 unidades como mucho). En fin, que la ETR es un género
que no se presta demasiado bien a mezclarse con El Señor
de los Anillos.
No obstante, y como pasa con los juegos de Star Wars,
los seguidores de la literatura de Tolkien seguro que
se sienten atraídos por la temática de
este juego, que si no tuviera la correspondiente licencia,
no llamaría la atención de los que han
probado esas joyas de la ETR que todos conocemos.
· GRÁFICOS
Y SONIDO ·
- La música, al no disponer de
la licencia cinematográfica correspondiente,
no es la de Howard Shore, aunque los creadores del juego
han logrado un estilo similar, con música de
orquesta y coros que aportan un ambiente oscuro en los
momentos adecuados y uno más bucólico
en los momentos de construcción. En cuanto a
efectos de sonido, tenemos los típicos ruidos
de armas chocando y los específicos al seleccionar
un edificio o unidad, siendo estos últimos propios
de cada raza y relativamente variados (los elfos contestan
en élfico, los enanos con su voz ronca, los trasgos
con su voz chillona, etc).
Todos los textos y diálogos del juego están
doblados al castellano y bastante bien, además.
Quizá la versión en inglés esté
un poco mejor interpretada, pero desde luego, los dobladores
españoles han hecho un buen trabajo e incluso
reconoceremos la voz de algún actor habitual
de la tele o el cine.
En cuanto a los gráficos, están
bastante bien, pudiendo diferenciar perfectamente a
cada tipo de unidad (quizá algo más complicado
en el bando de Sauron debido a algo que mencionaremos
más adelante), aunque quizá pequen un
poco de escasez de polígonos (algo que los usuarios
de ordenadores menos potentes agradecerán). El
bando de Mordor además, corrompe la tierra según
van construyendo sus edificaciones, lo que hace que
la hierba verde se convierta en un pedregal estéril
y oscuro, lo que ayuda a la ambientación, pero
quizá nos obligue a subir el contraste del monitor.
Esto nos lleva a hablar de los paisajes, donde podemos
ver árboles moviéndose con el viento o
fauna local, además de multitud de objetos estáticos
diferentes que ayudan a crear paisajes atractivos, con
especial encanto cuando nos movemos entre ruinas o por
puentes.
Las animaciones de las unidades están
también muy cuidadas, lo mismo que los efectos
especiales al invocar hechizos. Los héroes también
están muy bien representados, aunque los que
sólo conozcan la versión cinematográfica
se extrañarán de no ver a los actores
de la pantalla grande.
No obstante, estamos hablando de un juego de El Señor
de los Anillos y el aspecto visual de este título
es demasiado infantil, demasiado colorido, demasiado
caricaturizado, quizá ocasionado por usar una
versión actualizada del motor de Battle Realms.
Habrían hecho falta gráficos más
realistas, más crudos que aportasen un mayor
dramatismo a la historia. Es que uno tiene la impresión
de estar jugando a una ampliación de Warcraft
III, lo que no favorece nada al juego de Liquid Entertainment.
· ESTRATEGIA Y TRUCOS ·
- Este juego es tan, tan típico, que todos los
trucos típicos de los demás ETR se aplican
aquí. Ya sabes, construye un gran ejército
actualizado al máximo (mediante la construcción
de los edificios adecuados) y ataca al enemigo sin descuidar
la recolección de recursos (sólo hay dos:
comida y mineral). Tampoco olvides la construcción
de torres de defensa para poder aguantar a los enemigos
mientras acuden los refuerzos.
· JUGABILIDAD ·
- Los que ya llevamos un tiempo jugando al ordenador hemos
visto montones de juegos de estrategia en tiempo real
desde aquel histórico Dune 2, los Warcraft, los
Command & Conquer, Starcraft, Total Annihilation,
los Age Of... Y es que La Guerra del Anillo es un calco
de cualquiera de los títulos mencionados, en
especial de los Warcraft.
Bueno, realmente, el primer Warcraft
se basó en las historias de Tolkien y demás
autores de espada y brujería, D&D y demás,
con sus orcos y sus humanos, así que cuando ha
aparecido un ETR del Señor de los Anillos, digamos
que ha llegado tarde. Características interesantes
pero no novedosas como la aparición de los héroes
de los libros, ayudan a la acción, pero chocan
de frente con la historia de los libros.
Y cuando uno está jugando, una vez que ha visto
a todos los héroes de ambos bandos y ha jugado
un par de escaramuzas para ver todos los tipos de unidades,
pues como que la cosa se hace un tanto aburrida, por
mucho que juegues las campañas para ver un poco
la historia. Al menos, la búsqueda de caminos
está muy lograda, pero no tanto la IA a la hora
de combatir: tropas que no ven al enemigo
En fin, un juego basado en el mundo
de Tolkien que gustará a sus seguidores (aunque
les chirríe ver a Frodo o a Gollum luchando en
grandes batallas) y que para los aficionados a la buena
ETR será un juego más.
· Comparándolo
con....
Lo cierto es que salen muchos juegos de ETR cada año,
y La Guerra del Anillo no es el mejor de 2003, teniendo
competidores como Age of Mithology o similares. La licencia
de Tolkien no es suficiente para hacer que el juego
obtenga un Notable, sobre todo cuando vemos gráficos
más propios de un Warcraft que de la obra del
escritor.
Quizá si se hubiera hecho una
auténtica adaptación de la novela al videojuego,
intercalando batallas de ETR (pero con ejércitos
gigantescos, no de 100 unidades) con partes de aventura
o algo así, estaríamos hablando de un
juego de mayor calidad.
Además, no olvidemos que el juego cuesta casi
50 euros y que podemos adquirir títulos más
antiguos (pero que marcaron un antes y después)
a un precio más económico (bien sea en
reediciones o de segunda mano).
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