¡Bajo la
Montaña tenebrosa y alta
el Rey ha regresado al palacio!
El enemigo ha muerto, el Gusano Terrible,
y así una vez y otra caerá el adversario.
La espada es afilada, y es larga la lanza,
veloz la flecha, y fuerte la Puerta,
osado el corazón que mira el oro;
y ya nadie hará daño a los enanos.
Los enanos echaban hechizos poderosos,
mientras las mazas tañían como campanas,
en simas donde duermen unos seres oscuros,
en salas huecas bajo las montañas.
En collares de plata entretejían
la luz de las estrellas, en coronas colgaban
el fuego del dragón; de alambres
retorcidos
arrancaban música a las arpas.
¡El trono de
la Montaña otra vez liberado!
¡Atended la llamada, oh pueblo aventurero!
El rey necesita amigos y parientes.
¡Marchad de prisa en el desierto!
Hoy llamamos en montañas
heladas:
¡regresad a las viejas cavernas!
Aquí a las Puertas el rey espera,
las manos colmadas de oro y gemas.
¡Bajo la Montaña
tenebrosa y alta,
el rey ha regresado al palacio!
¡El Gusano Terrible ha caído y ha muerto,
y así una vez y otra caerá el adversario!