Fue el creador de los Silmarils, inventor de las Tengwar y conductor de los Noldor en la rebelión contra los Valar y la partida de Aman. Al nacer, su padre Finwë lo llamó Curufinwë, en quenya "El Hábil"; su madre le dio el nombre de Fëanor, "Espíritu de Fuego" (Q. Fëanáro). En Valinor aprendió mucho de Aulë y del herrero Mahtan, un Noldo cercano a Aulë. La hija de Mahtan, Nerdanel, se convirtió en su esposa; dio a luz a siete hijos: Maedhros, Maglor, Celegorn, Caranthir, Curufin, Amrod y Amras. Nerdanel se separó de él cuando empezó a sentirse demasiado desconcertada por su actitud. Desde el principio, Fëanor consideró siempre a sus medio hermanos Fingolfin y Finarfin como rivales que querían usurparle la gracia del padre y la regencia sobre los Noldor. Amenazó a Fingolfin con un arma blanca y fue desterrado de Tirion durante doce años. En Formenos, al norte de Valinor, construyó una fortaleza con una cámara de tesoros en la que escondió los Silmarils. Sólo sus parientes más cercanos podían tener el placer de verlos. De su orgullo de creador surgieron los celos del que posee, el descontento por tener que someterse a los Valar y el deseo de evadirse del estrecho paraíso que era Valinor.
Fëanor y sus hijos fueron expulsados enseguida de Valinor. Pero también otros Noldor que los acompañaban recibieron, junto a la frontera de Araman, la maldición de Mandos por haber participado directa o indirectamente en la matanza de Alqualondë, donde Fëanor robó las naves de los Teleri. Con todo esto, Fëanor se mostró como un líder carismático, sin escrúpulos, que arrastraba incluso a los opositores y hablaba con los Valar de igual a igual. En los últimos días de su vida actuó como un demente: hizo quemar los barcos después de atracar en Losgar junto al Estuario de Drengist, en lugar de enviarlos de vuelta, por lo que Fingolfin tuvo que conducir a su pueblo a través de la ártica región de Helcaraxë. Mucho esfuerzo le costó a Maedhros que sus parientes olvidaran luego esta infidelidad. En la Batalla bajo las Estrellas, Fëanor se precipitó, ciego, contra un grupo de Balrogs, que lo acorralaron y lo hirieron de muerte. Cuentan que, a causa de su fuego interior, el cuerpo quedó reducido a cenizas que se desvanecieron con el viento. |
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