El escogido en último lugar para realizar el viaje a Endor, es el más débil de los cinco Istari. Yavanna le eligió como guardián de los Olvar (Plantas), confiando en que el Mago Pardo cuidara de ciertos intereses que se podrían escapar a la atención de los otros Istari.
A petición de Yavanna, Saruman tomó de mala gana a Radagast como su compañero. Esto no anunciaba nada bueno; desde el principio, el jefe de los Istar nunca tuvo en muy alta consideración a su compatriota. El Mago Blanco fue el primer Istar en poner pie en Endor y, aunque Radagast pronto se le unió, Saruman no hace alusión a la llegada del Mago Pardo. Posteriormente, cuando el propio Saruman cae en desgracia y abandona su embajada, comienza a usar a Radagast para sus propios intereses. El inocente Radagast le fue de mucha ayuda. Aunque aparentemente despreocupado con la política y asuntos de la gente que habla, Radagast permanece fiel a su herencia. Su fracaso no se debe a una búsqueda de poder o una excesiva codicia; más bien, a sus pasiones bien intencionadas surgidas de su forma adoptada que le incitaron a relacionarse y con el tiempo a entregarse a las "criaturas menores". A medida que crece su amor por los Olvar y los Kelvar menores, el Mago Pardo se retira de los dramas y las dificultades que se desarrollan alrededor de él, pasando más y más tiempo en Rhosgobel. Cada vez se vuelve más ingenuo. No obstante, Radagast cumple un buen papel. Su vigilancia en la parte occidental del Bosque Negro ayudó a contener el avance del Mal desde Dol Guldur, y las advertencias a sus amigos (las criaturas) extendieron las noticias de la inminente Guerra del Anillo y sirvieron para liberar a Gandalf de su encarcelamiento en Orthanc. Radagast tiene finos cabellos castaños y, aunque con una estatura de 1'93, camina de forma curiosa, bastante encorvado. Su jovialidad, aparente sencillez y sus preocupaciones tranquilas y hogareñas ocultan en parte su verdadera fuerza. Como Mago, es un experto en las sombras y los colores, y sabe mucho de cómo manipular a las plantas y criaturas. Radagast puede llegar a ser un temible adversario, a pesar de sus debilidades. |
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