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"El Mal que se presenta aquí pertenece
por completo al lado negro. No es luciférico, no reluce ni centellea,
ni atrae por su belleza sensual. No pertenece al jardín de los sentidos"
(F.G.Jünger). El Rey Oscuro es una visión tan horrible que se mantiene
oculto en la Torre de Barad-dûr y nunca aparece. Saruman, Pippin,
Aragorn y Denethor se encontraron con él en el Palantír; Círdan, Galadriel,
Elrond y probablemente también Gandalf lo conocen por uno de sus aspectos
anteriores; pero nadie dice lo que ha visto. Únicamente su Ojo
Sin Párpado, que vaga sin cesar por la Tierra, se vuelve a veces
visible. Rige a través de sus criaturas, que domina con su voluntad.
Sauron "el Cruel" (Sindarin Gorthaur),
lo llamaron primero los Noldor, aunque seguro que no era el nombre
con el cual deseaba que se dirigieran a él. Cuando los Valar ordenaron
Arda, Sauron era un Maia, seguidor de Aulë; pero pronto se
pasó a Melkor que le pareció el más fuerte y creativo. Sentía una
verdadera admiración por Melkor; le fue fiel hasta en las derrotas
e incluso le construyó un templo en Númenor. Sin embargo, Sauron no
poseía el poder ni el temperamento del gran demiurgo nihilista.
Durante
la Primera Edad sirvió a su Señor como comandante de las fortalezas
de Angband y Tol Sirion, como general en jefe en Dorthonion
y como especialista en el adiestramiento de Lobos. Después de su lamentable
derrota ante Lúthien, cayó en desgracia y tuvo que vagar durante un
tiempo como vampiro por Taur-nu-Fuin. Es posible que, por esta causa,
su lealtad se quebrara en cierto modo; tras la caída de Angband se
entregó a Eönwë, el Heraldo de Manwë, y prometió mejorar. Luego prefirió
esconderse al este de la Tierra Media, en lugar de rogar en
Valinor el perdón. Pronto los Valar dejaron otra vez la Tierra Media
al cuidado de su propio destino y Sauron encontró seguidores entre
los pueblos de Hombres salvajes al este y al sur. Finalmente también
intentó captar a los Elfos de Eregion y Lindon para sus planes; allí
se presentó como Annatar, "Señor de los Dones". Las palabras
que les dirigió eran sinceras: "Pero ¿por qué la tierra Media ha de
seguir desolada y oscura?... ¿No es pues nuestra misión trabajar juntos
para enriquecerla, y para elevar todos los linajes Élficos que yerran
aquí ignorantes a esa cima de poder y conocimiento a que han llegado
los de más allá del Mar?" Al igual que luego Saruman, es evidente
que le preocupaba la civilización, el progreso y el esclarecimiento;
y cuando se mostró dispuesto a revelar algunos misterios del arte
de la herrería divina, sólo se le pudieron resistir los Señores más
conservadores como Círdan, Gil-galad y Galadriel. Con la ayuda de
Sauron (o con el conocimiento secreto que él les había otorgado),
los orfebres crearon en Ost-ln-Edhil los Anillos del Poder
sin sospechar que Sauron había fodado para sí mismo un Anillo Regente
que controlaba todos los demás.
El valor que el Anillo único tenía realmente
como instrumento de poder es dudoso. En las guerras de la Segunda
Edad no parece haberle sido de mucha utilidad. Para crear el Anillo
tuvo que desprenderse de una gran parte de su energía demoniaca; ésta
ahora se hallaba en el Anillo y le faltaba en otros sitios. Primero
sucumbió ante las fuerzas unidas de Gil-galad y los Númenóreanos (1693-1701
S.E.); luego tuvo que entregarse a Ar-Pharazôn y dejar que lo llevaran
a Númenor como rehén (3262-3319 S.E.); y finalmente, con el Anillo
en el dedo, fue derrotado en combate por Gil-galad y Elendil, teniendo
que ceder el Anillo (con dedo incluido). Perdió de nuevo su apariencia,
que desde la catástrofe de Númenor ya estaba bastante estropeada,
y, como sombra incorpórea, tuvo que vagar durante largo tiempo por
los desiertos del Este.
Tuvo
que abandonar Mordor, el puesto de avanzadilla occidental de
su poder, aunque Barad-dûr, cuyos fundamentos habían sido alzados
con la fuerza del Anillo, sólo pudo ser destruida de forma superficial.
Hacia el año 1 000 T.E. volvió a tener un nuevo aspecto (aunque no
era visible) y comenzó a reconstruir la fortaleza de Dol Guldur.
Lo sorprendente fue que los Nâzgúl siguieron siéndole fiel, a pesar
de que ya no poseía el Anillo que supuesta mente los dominaba. El
Rey Brujo de Angmar, su principal agente en occidente, arrasó los
tres Reinos del Norte de los Dúnedain; al mismo tiempo, a causa de
guerras contra sus vecinos del sur y del este, Gondor se vio obligado
a desasistir la vigilancia de Mordor. Sauron continuó oculto y durante
mucho tiempo no se supo con seguridad si era él el nigromante que
se había afianzado en Dol Guldur. Cuando el Concilio Blanco lo expulsó
de allí, fue a Mordor, reconstruyó Barad-dûr y empezó a armarse. Hacía
mucho que había iniciado la búsqueda del Anillo y, en algún momento
entre los años 3009 y 3017, descubrió por Gollum que había
sido encontrado y que un cierto Bolsón de la Comarca lo tenía en su
poder. Los Nâzgul que envió a por el Anillo, extrañamente, tardaron
más de la cuenta en hallar la Comarca y fracasaron de forma lamentable
en su misión. Entonces, apresurado atacó a sus enemigos en todos los
frentes a la vez; no quería darles la oportunidad de utilizar el Anillo
en su contra.
No se le ocurrió que pudiesen eliminar
el Anillo; para él, eso habría sido una destrucción sin sentido de
un objeto valioso. Le habría resultado más fácil afrontar que otro
Señor Oscuro lo desplazara o sometiese.
Tras el derrumbamiento de Barad-dûr
al final de la Guerra del Anillo, sólo quedó una sombra de Sauron.
Pero como el Bien inevitablemente aburre al Hombre, en la Cuarta Edad,
apareció pronto entre los jóvenes alguna que otra sociedad secreta
que veneraba a Sauron con ritos oscuros.
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