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En una gran estancia bajo las montañas de la Tierra Media, Aulë, el Herrero de los Valar, dio forma a los Siete Padres de los enanos durante las Edades de la Oscuridad, cuando Melkor y sus siervos malvados de Utumno y Angband dominaban toda la Tierra Media. Por ello Aulë hizo a los enanos fuertes y resistentes, inmunes al frío y al calor, y más recios que las razas que surgieron después de ellos. Aulë conocía la gran maldad de Melkor, y por eso hizo a los enanos tenaces, indomables y persistentes en el esfuerzo y el trabajo. Eran valientes en el combate y su voluntad y orgullo no podían doblegarse.
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Se dice que cada uno de estos Siete Padres construyó
una gran mansión bajo las montañas de la Tierra Media,
pero las historias élficas de estos primeros días sólo
hablan de tres. Eran los reinos enanos llamados Belegost y Nogrod en
las Montañas Azules, y Khazad-dûm en las Montañas
Nubladas. La historia de Khazad-dûm es la más larga porque
ésta era la casa del Primer Padre, llamado Durin I o Durin el
Inmortal. Durante la Edad de las Estrellas, los enanos de Belegost y
Nogrod fueron una bendición para los elfos de Beleriand, porque
fueron al reino de los elfos grises con armas y herramientas de acero
y mostraron gran habilidad en el trabajo de la piedra. Y, aunque los
elfos grises no conocían previamente a aquella raza, a la que
encontraban poco agraciada, y a la que llamaron los naugrim, el "pueblo
menguado", pronto comprendieron que los enanos eran diestros en
las artesanías de Aulë, y por eso los llamaron gonnhirrim,
En las Edades de las Estrellas, los enanos de las Montañas Azules dieron forma al mejor acero que nunca había visto el mundo. En Belegost (que también recibía los nombres de Gabilgathol y Mickleburgo) se hizo por primera vez la famosa cota de malla enana, hecha de anillos engarzados, mientras que en Nogrod (que también se llamaba Tumunzahar y Morada Hueca) vivió Telchar, el mayor herrero enano de todos los tiempos. En aquella época, los enanos forjaban las armas de los sindar y construyeron para los elfos grises del rey Thingol su ciudadela de Menegroth, las Mil Cavernas, que tuvo fama de ser la más hermosa de las mansiones de la Tierra Media. La Guerra de las Joyas estalló en la Primera
Edad del Sol, y en ella la mayoría de los enanos lucharon al
lado de los elfos contra los siervos de Morgoth. De todos los enanos
de esa época, el rey Azaghâl, Señor de Belegost,
fue el más famoso. En la Batalla de las Lágrimas Innumerables
sólo los enanos resistieron las llamaradas del fuego de los dragones,
porque eran una raza de herreros, acostumbrados a las altas temperaturas,
y en sus yelmos llevaban máscaras de acero que les protegían
los rostros de las llamas. A partir de finales de la Primera Edad del Sol, las
historias de elfos y hombres que hablan de los enanos se refieren principalmente
a aquellos del linaje de Durin que vivían en Khazad-dûm.
Cuando llegó la destrucción de Beleriand con la Guerra
de la Ira, las mansiones de Belegost y Nogrod se derrumbaron y desaparecieron.
Los enanos de estos reinos fueron a las Montaña Así los enanos del linaje de Durin llegaron a la Tercera Edad del Sol, aunque para entonces sus mejores días ya habían pasado y el pueblo enano había comenzado a menguar. Pero Moria se mantuvo durante cinco Edades de las Estrellas y tres Edades del Sol, y hasta el siglo veinte de la Tercera Edad seguía siendo rica y orgullosa. Pero en el año 1980, siendo rey Durin VI, los mineros enanos excavaron demasiado hondo bajo las montañas y liberaron a un gran demonio. Se trataba de uno de los balrogs de Morgoth, quien avanzó furioso y mató a Durin VI y a su hijo Náin y expulsó a los enanos de Moria para siempre. |
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