" En los salones de
Khazad-dûm resonaba antaño el sonido de los martillos
y las canciones del Pueblo de Durin, el mayor de los clanes
enanos. Pero eso fue hace mucho tiempo, antes de que los enanos,
en su codiciosa búsqueda de nuevas vetas de mithril
despertaran al Balrog que dormitaba en el corazón de
las Montañas Nubladas.
Ahora, en los salones de lo que en nuestros días se
conoce como Moria resuenan sólo los ecos de la Sombra:
el sonido de las botas de los orcos y el restallar del ígneo
látigo del Balrog. El colosal laberinto subterráneo,
que se extiende durante muchos kilómetros bajo tierra,
está lleno a rebosar de tesoros incontables y horrores
inauditos. Sólo los héroes más decididos
-o los más desesperados- osarán hollar sus interminables
salones y abismos."
|