" Sobre el
borde de la pequeña cañada, del lado
opuesto a la colina, sintieron, más que vieron,
que se alzaba una sombra, una sombra o más.
Miraron con atención y les pareció que
las sombras crecían. Pronto no hubo ninguna
duda: tres o cuatro figuras altas estaban allí,
de pie en la pendiente, mirándolos. Tan negras
eran que parecían agujeros negros en la sombra
oscura que los circundaba. "