Como ya dejé ver en otro hilo, creo que la inmensa mayoría de los escritores de novela fantástica de hoy en día están muy influenciados por la obra de Tolkien y se han dado por sentadas algunas cosas que no tendrían por qué ser siempre así. Un ejemplo es el que citas de los mapas o el de las mismas razas una y otra vez. Se podría seguir con muchos ejemplos como los de compañías formadas por miembros de razas muy diferentes y que acaban siendo grandes amigos (como ocurre en Dragonlance), invenciones de lenguajes que al final son una modificación de los que creó Tolkien (y repito el ejemplo de Eragon), etcétera.
Algo que no hay que olvidar es que tampoco Tolkien se sacó todas las ideas de la manga. No es que lo diga yo, el propio autor reconoció en numerosas ocasiones que había utilizado o al menos reciclado algunas historias y razas de las mitologías nórdicas, por poner un ejemplo. En literatura es algo lógico verse influenciado por lo que has leído con anterioridad y por todo lo que te rodea, cualquier libro que puedas imaginar tiene un predecesor en cierta parte o en cierto estilo. Eso sí, hay que distinguir entre influencia y copia o plagio...
También creo que el parecido que existe entre tantas obras de este género es debido a que ofrecen lo que el lector quiere. Plantear un universo totalmente nuevo es muy complicado y lo es aún más presentárselo a alguien que se ha acostumbrado a las historias del bien y el mal, los elfos y los enanos, los dragones y los magos, etc, etc.
Cuando leí las gestas de Malaz de Steven Erikson tengo que reconocer que estaba totalmente perdido porque la historia no se ajustaba a los cánones de novela fantástica clásicos a los que estaba acostumbrado, pero una vez sobrepasada esa primera barrera se te abre un horizonte muy prometedor
