Obra ⇁ Personajes

Alatar

Alatar («Morinehtar» en quenya), el mayor de los dos «Magos Azules» (Ithryn Luin), es un brillante y agresivo emisario de Valinor (Pallando, en su tiempo amigo y compañero, es un Istar menor). El Vala Oromë escogió a Alatar para que viajara hasta las tierras que vieron nacer a los Elfos y a los Hombres, lo mismo que había hecho el Cazador en la Primera Edad. Por tanto, su interés se centró al este de la Tierra Media, aunque al igual que Saruman, tenía visiones de grandeza.

Alatar albergaba un poder bastante considerable. Es el tercero en la jerarquía de los Istari (detrás de Saruman y Gandalf) y, al igual que su algo mayor hermano, el Mago Azul está al mismo nivel que Sauron. Ningún Maia está mejor considerado entre el pueblo de Oromë.

La personalidad de Alatar está en consonancia con su origen como sirviente del Cazador. Es ágil y monta excepcionalmente bien, disfrutando con la vida en la naturaleza. No hay lstar que pueda rivalizar con él en poderío físico. Los tonos fríos del cielo y de los ricos paisajes -azules y verdes- dan color a su túnica, y el arco largo de los Elfos es su arma preferida. Cuando viaja prefiere la calma del bosque y la compañía de los árboles.

Alatar tiene una estatura de 1'98 y un porte elegante. Su larga túnica azul con capucha brilla bajo la luz de la luna, con los bordes color verde oscuro que sugieren la comodidad de un acogedor musgo bajo un cálido día de verano. Como no podía ser de otra manera y de acuerdo con la apariencia escogida por su orden, Alatar aparece como un anciano; aunque el brillo de sus ojos, la fuerza de su voz y la facilidad de movimientos delatan su condición intemporal de Maia. Camina erguido, al contrario que Gandalf, puesto que prefiere eludir las cargas mundanas en favor de sus propios proyectos.

El destino de Alatar en la Tierra Media se asemeja al del resto de sus hermanos, si exceptuamos a Gandalf. Vinculado a la tierra y preso de su cuerpo sucumbió a las debilidades de la carne: el deseo y el miedo, la euforia y el cansancio, el orgullo y la envidia. Su historia es la ya conocida: sus objetivos fueron cambiando gradualmente y se fue enamorando del poder. Alatar abandonó su sometimiento al Juramento de no usar el poder a excepción de para combatir el poder y restaurar el Equilibrio de las Cosas, y se dedicó a perseguir sus propios fines. Sus maquinaciones amenazaban el Equilibrio que se le había encomendado proteger; su reino en el este crecía en fuerza mientras esperaba que el imperio del Señor de los Anillos se desvaneciera.

Apariciones

El Silmarillion El Hobbit El señor de los Anillos
La Comunidad del Anillo Las Dos Torres El Retorno del Rey