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Ulmo

Si exceptuamos a Oromë, Ulmo es el más conocido de los Valar, pues su espíritu habita junto a Endor. La esencia de Ulmo fluye con cada lluvia, se mueve con cada corriente y descansa en cada estanque y bahía de Arda; aparece con el rocío de la mañana. Ulmo reside en las altas nieves y en lo más hondo de los manantiales. Como agua es la «sangre» del Mundo, el Poder es realmente el Espíritu de las Venas de la Tierra.

Ulmo es el segundo en poder de los Reyes de los Valar y el tercero en la jerarquía de los Grandes Poderes. Sólo Manwë y Varda están por encima de él en el esquema de E. Un solitario que raramente adopta una forma y hace pocas visitas a Valinor, es prácticamente el señor incontestable de las profundidades. Ulmo ve y oye todo lo que transpira bajo las olas y sabe todo lo que ocurre allí donde fluye el agua. Su conocimiento de la Tierra Media es a veces incluso mayor que el de Manwë y Varda, puesto que hay cosas y hechos que no pueden escapar al Señor de los Océanos y que pueden quedar ocultos al Rey y la Reina.

El absoluto dominio de Ulmo amenazaba a Morgoth desde el Principio, ya que el Enemigo Oscuro se autoproclamaba Rey del Mundo pero no extendía sus dominios al mar. Morgoth odiaba el agua y temía al indomable océano, por lo que intentó suplantar a Ulmo ofreciendo a Ossë, el siervo del Señor del Mar, el Reino del Agua. En el último momento, Ossë frenó los intentos del Enemigo Oscuro y, con la intervención de la Maia Uinen, esposa de Ossë, fue perdonado por su Señor.

La voz de Ulmo es tan profunda como el mar. Es la más grande de E, y sus siervos son los más habilidosos cantantes que ha tenido Arda, a excepción de la Vala Vána. Eru agració con más música a Ulmo que a los otros Valar, y su dominio como conocedor de la música es incuestionable. Fue su gente la que enseñó a cantar a los Teleri. También fue Ulmo el que instruyó a Ossë para que enseñara a los Teleri la técnica de construcción de barcos, habilidades que dieron lugar a las maravillosas creaciones del Sinda Círdan, el Constructor de Barcos. Esta valiosa enseñanza, combinada con el poder absoluto de Ulmo en su amado mar, condujo a los Elfos Teleri a reconocer a Ulmo como su patrón, junto con Varda.

El interés de Ulmo por el bienestar de los Hijos de Eru se extendió más allá de los Teleri. El Señor de los Océanos transportó a muchos de los Eldar hasta Aman y aconsejó a los Pueblos Libres en las luchas de la Guerra de las Joyas al final de la Primera Edad. Conocedor de lugares secretos por donde corre el agua, Ulmo mostró a las cuevas ocultas que dieron refugio a los Noldor en las últimas fases de su resistencia contra Morgoth. Por todo esto, muchos de los Altos Elfos tuvieron al Señor del Agua como a un amigo, a pesar del precio que impuso Ulmo durante la Huída de los Noldor. Las devastadoras nieves del Vertedor, las incesantes lluvias y los embravecidos mares se cobraron muchas vidas y sembraron el miedo durante la amarga migración de los Noldor.

Ulmo no suele adoptar una apariencia, puesto que raramente pone el pie en tierra. En su lugar, prefiere desplazarse con las caprichosas aguas. Cuando adquiere una forma, no obstante, suele aparecer como una inmensa manifestación de los temas marinos. Sus ojos color añil observan desde detrás de la capucha de su cota de malla brillante, una armadura siempre empapada cuyo color pasa a verde oscuro a medida que se acerca a las profundidades. La barba negra de Ulmo también cambia de color, apareciendo en ocasiones como un montón de algas. La suya es una forma con las elusivas cualidades que encajan con su naturaleza.

Apariciones

El Silmarillion El Hobbit El señor de los Anillos
La Comunidad del Anillo Las Dos Torres El Retorno del Rey