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Águilas

En Sindarin Thoron, los pájaros de Manwë que le llevan al Taniquetil las noticias de todo lo que sucede en la tierra.También había águilas comunes en la Tierra Media, pero en los relatos sólo se habla de la raza de Thorondor. Eran pájaros inmensos con alas de hasta treinta brazas de envergadura que podían llevar a dos guerreros Elfos adultos por los aires.

En realidad eran Maiar con forma de pájaros o descendían de estos Maiar. Primero anidaron en las Montafias de Hierro alrededor de Thangorodrim, más tarde en los Crissaegrim donde, sobre todo, vigilaban los pasos secretos a Gondolin. Morgoth intentaba arrancar a las Águilas capturadas el secreto del vuelo mágico que necesitaba para su cría de dragones, y examinaba sus alas recortadas. Las Águilas de Thorondor intervinieron a menudo en las guerras y aventuras de la Primera Edad; siempre del lado de los Elfos y de los Hombres aliados con ellos.

De ellas descienden las Águilas de Númenor que tenían su nido en la montañosa región del Cabo Norte y, en la Tercera Edad, las Águilas de las Montañas Nubladas, la raza de Gwaihir, que en numerosas ocasiones prestó buenos servicios a su amigo Gandalf.

ÁguilasAl contrario que sus congéneres comunes, estas Águilas se solían presentar en grupos o bandadas; a veces hasta entraban a combatir en formación de escuadra, como en la Batalla de los Cinco Ejércitos y en Morannon. La mayoría de las veces, salvaban o liberaban a alguien en último momento (acaso demasiadas: "Las Águilas son una máquina peligrosa"- Tolkien).

Las Aguilas adoraban las joyas de oro y aceptaban regalos por sus servicios. No eran apreciadas entre los Hombres porque robaban ovejas. Con su tamaño debían de comerse rebaños enteros. En la Tercera Edad hablaban fluidamente el Oestron y el Sindarin, aunque eran bastante parcas en palabras. En conversaciones con Bilbo Bolsón mostraron tener un sentido del humor mordaz.

«¡Buen viaje!» decía una de sus expresiones de cortesía, «¡Dondequiera que vayáis, hasta que los nidos os reciban al final de la jornada!» Y la respuesta correcta era: «Que el viento bajo las alas os sostenga allá donde el sol navega y la luna camina».