Una tarde de verano, una asombrosa noticia llegó a La Mata de Hiedra y
El Dragón Verde. Los gigantes y los otros portentos de los límites de la
Comarca quedaron relegados a segundo lugar. Había asuntos más
importantes. ¡El señor Frodo vendía Bolsón Cerrado! ¡Ya lo había vendido a los
Sacovilla-Bolsón! «Por una bagatela», decían algunos. «A precio de ocasión»,
decían otros, «y así será, si la señora Lobelia es la compradora».