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Los sindicatos llaman a la puerta

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Como si de Bilbo Bolsón se tratara, «El Hobbit» ha descubierto su enésimo problema a las puertas de su propia casa: diferentes gremios de actores y personal se plantan ante la dudosa situación económica de las productoras.

Que «El Hobbit» se está convirtiendo en una película maldita parecen querer confirmarlo entre productoras y equipo encargado de llevarla a cabo. El enésimo problema al que se enfrenta ahora la producción es el pretendido boicot del gremio de actores y profesionales del cine que están promoviendo diversos sindicatos anglosajones.

El SAG (Screen Actor’s Guild) y el MEAA (Media, Entertainment & Arts Alliance of Australia), además de otros tantos sindicatos de EEUU, Reino Unido y Canadá están promoviendo el boicot de las películas porque las productoras se niegan a firmar ciertas cláusulas a sus trabajadores neozelandeses. ¿Y cuáles son esos términos? Asegurar el salario de sus trabajadores o en su defecto, una compensación si al final acaba mal el proyecto. De todos es conocidos los problemas económicos de MGM e incluso de New Line, por lo que a estas productoras les es imposible asegurar nada que tenga que ver con el aspecto económico.

Pero ahí no ha quedado la cosa. Actores como Cate Blanchett (Galadriel), Andy Serkis (Gollum) o Ian McKellen (Gandalf) han sido invitados a no firmar nada como afiliados que son de esos sindicatos. Incluso se avisa a cualquier miembro que sea tentado por las productoras con un contrato, se pongan en contacto inmediatamente con ellos. De saltarse esta recomendación se tomarían medidas contra ellos, llegando incluso a su expulsión.

Así las cosas, el bueno de Peter Jackson ha saltado a la palestra. Y es que le han debido tocar donde más duele. El director y productor, en unas declaraciones bastante rotundas opinando sobre lo mal que le parece todo esto, ha llegado a amenazar con sacar la producción de Nueva Zelanda y llevársela a algún lugar donde no llegue el poder de estos gremios: la vieja Europa. Antes de eso ha recordado lo que supuso para su país la producción de El Señor de los Anillos, la cantidad de dinero y publicidad gratuita de Nueva Zelanda, etc etc.

También las productoras (Warner, New Line y MGM) han emitido un comunicado restando importancia a los hechos y alegando que las asociaciones que están promoviendo esto no tienen ningún poder en Nueva Zelanda; que su relación con actores, trabajdores y demás componente del equipo ha sido siempre excepcional,...

Y todo esto sólo en los últimos cuatro días. Seguro que el culebrón sigue próximamente. A ver hasta dónde estiran la cuerda tanto unos como otros. Pero a todo esto tendrían que recordar que «El Hobbit» sigue siendo la más perjudicada, y una producción beneficiosa para todas las partes.