explore Fantasía ⇁ create Relatos
La Flor de Simbelmin
por Alejandro Murgia | Página 2 de 8
La escena frente a las puertas de Casa Brandi era conmovedora. El coro estaba formado a la izquierda, y todas las chicas llevaban un chal verde oscuro sobre los hombros. Junto a ellos, el Señor de los Gamos y su familia se habían vestido con las prendas ceremoniales, y el pequeño Saradoc, en brazos de su abuelo, miraba en derredor sin comprender. A la derecha se aglomeraba el resto de los invitados, muchos ya con sus bártulos listos.
- Ha sido un honor tenerlos en casa Brandi - dijo Gorbadoc - y los días han pasado muy rápido. ¡Gracias! Sólo no resta despedirlos con una canción.
A una orden de Amaranta Brandigamo, las niñas comenzaron a cantar Y te vas, amigo, la tradicional melodía brandigamo de despedida a tres voces; la interpretación fue cuidada y el efecto, encantador; todo el mundo se había emocionado.
...Y te vas, amigo,
ya has cerrado y anudado tu zurrón
y diriges al sendero que se pierde la mirada.
¿Quién pudiera atesorar los momentos compartidos
o saber cuánto el otoño que comienza durará?
Tal vez pronto y de improviso como lluvia de verano
te veamos regresar
a la puerta sin cerrojos
al fogón hospitalario,
al humilde corazón que te espera aquí en Los Gamos
¡Hasta siempre, amigo! ¡Adios!
Bilbo no paraba de sonarse la nariz, y no era el único. Cuando terminó la canción todos sacaron sus pañuelos y comenzaron a agitarlos. "Adiós, adiós", decía Gorbadoc moviendo el brazo de su nietito. Y de nuevo hubo abrazos y más viandas para el viaje, y el desorden ganó la partida.
- Bueno, Drogo. De nuevo a casa.- palmeó Bilbo a su primo.
- ¿Vamos a saludar antes de partir?
- No hace falta, están todos muy ocupados y en esta confusión nos demoraríamos inútilmente. ¿Está el marjalés listo?
- Aquí detrás nuestro.
- Entonces partamos.
Subieron al carro, y se estaban abriendo paso con dificultad entre la muchedumbre, cuando Prímula llegó corriendo hasta ellos.
- Os traje gOdosinas para el viaje. Las preparamos Asphodel y yo. - dijo, presa de una trémula agitación.
- ¡Muchas gracias, Prímula! - exclamó Drogo emocionado, mientras recibía el atado.
- ¿Volveréis pronto? ¿Me escribirás, Bilbo? - Prímula seguía con mirada anhelante el andar del marjalés, y Bilbo no detenía el poney..
- Veré qué puedo hacer. - dijo Bilbo. - No puedo asegurarte nada.
- ¿Qué dices? - lo interrumpió Drogo, asombrado.- Bilbo está bromeando; por supuesto que te escribiremos y vendremos muchas veces.
- Adiós. - dijo Prímula con un hilo de voz, mientras quedaba atrás arrastrada por el gentío.
- ¡Adiós, y gracias por todo!.- gritó Drogo.
Ya el poney Cabriolín tomaba el camino principal de Los Gamos y se alejaba al trote hacia el puente del Brandivino. Drogo abrió el paquete y sacó de su interior dos cOdoridos bastoncitos de caramelo; mordisqueó uno y le pasó el otro a Bilbo.
- ¡Mhhh! Está delicioso. - opinó Drogo, pero Bilbo guardó con cuidado el suyo en el bolsillo, y no le respondió.
Luego ambos se quedaron en silencio, ocupados en sus propios pensamientos, y sólo mucho más tarde, tras cruzar el puente y tomar el Camino del Este, Drogo exclamó:
- ¡Sabes, Bilbo! Me he quedado pensando en tu prima Prímula ¡No sé si te has dado cuenta, pero es una chica fantástica!
- Tú también le has caído simpático. - dijo Bilbo.
- ¿En serio?
- Sí, me lo ha dicho. Ojalá que os sigáis viendo, porque sóis unos excelentes chicos de temperamento muy afín; ambos estáis llenos de vida.
- Pronto seré mayor de edad, y podré visitar Los Gamos cuando me plazca. He hecho excelentes amigos allí. Te agradezco mucho, Bilbo, por haberme traído. Ha sido un viaje inolvidable.
- Me temo que sí. - respondió enigmático Bilbo, y luego se sumergió definitivamente en el silencio.
Drogo durmió toda la noche reclinado en el marjalés mientras Bilbo guiaba, y el amanecer los encontró a las puertas de Delagua.
- ¡Fin del trayecto!
- Así es, muchacho. Has dormido de un tirón, toda la noche.
- Y tú no has pegado un ojo, Bilbo, ¿verdad?.
- No tengo sueño. Ahora, a dejar al bueno de Cabriolín. Se ha portado de maravillas y merece una suculenta pitanza.
En casa de los Pedregal los recibió el madrugador Aldo, que partía con su morral del correo.
- ¡Señor Bolsón! ¡Está usted de vuelta!
- Hola, Aldo. Te devuelvo carro y poney. Excelentes ambos.
- Sigamos hasta hasta Bolsón Cerrado - dijo Aldo subiendo al marjalés- . Yo traeré a Cabriolín de vuelta al establo. ¿Cómo les ha ido en la fiesta?
- Magnífico - exclamó Drogo- . Magnífica fiesta, magnífica gente, magnífica comida.
Los pájaros cantaban en las copas de los árboles a lo largo del camino y junto al molino, y el sol comenzaba a iluminar la suave pendiente de la colina. Al fin y al cabo, se dijo Bilbo, era bueno volver a casa.
A la puerta de Bolsón Cerrado, Drogo se apeó y se despidió con un abrazo.
- De nuevo muchas gracias, Bilbo.
- Ha sido un placer, muchacho. No olvides tus premios, y saludos a todos por Sobremonte.
- ¿Le ayudo a subir los bultos, señor Bolsón? - se ofreció Aldo.
Bilbo de pronto parecía muy cansado.
- Espera un minuto, Aldo. Tengo algo para tí. ¿Aún está en pie el asunto de Lila Cardo?
- Por supuesto. Usted ya sabe, debo aún pedir su mano, y quisiera...
- Por aquí debe estar - murmuró Bilbo rebuscando en su talego, y sacando al fin el pequeño cuenco de plata.- Es para tí.
- ¿Qué...? ¡Una flor de simbelmin! - exclamó Aldo. - ¡No puedo creerlo! Rara como flor de simbelmín, dicen. He visto muy pocas en mi vida, pero ésta es la más hermosa de todas.
- Creo que puede serte útil.
- ¿Útil? ¡Es el regalo exacto! La flor que el enamorado entrega como testimonio de su compromiso,
la inmarcesible flor del simbelmin
que susurra en el prado " nomeolvides",
así mi amor por tí perdurará...
¿no decía eso el poema que usted me leía?
- Así es, Aldo. Es tradición que la flor no se marchita, y que encontrar una es señal de verdadero amor, así que puedes considerarte afortunado.
- ¡No sé cómo agradecerle, señor Bolsón!
- No es nada, muchacho. Ve y prepárale la sorpresa a Lila.
Bilbo se quedó un momento contemplando el carro que bajaba la cuesta, y luego abrió la puerta.
Adentro todo estaba quieto, silencioso y oscuro. Sobre la mesa aún descansaban el mapa y su libreta de compromisos, junto a unos potes con plantas. Bilbo se sentó, acarició las hojas con un gesto lánguido, y dijo:
- Bueno. Estamos de vuelta.
Notas y documentación de La flor de simbelmin
El propósito de estas notas es señalar las fuentes tolkianas de motivos y episodios de este cuento.
El personaje de Aldo Pedregal fue inventado sobre el molde de nombres hobbits típicos. Hurgo Tragamiel y el Señor Pi, nombrados con motivo del paso de Bilbo por Cepeda, son un homenaje privado del autor a la lista Tolkien de correo electrónico. El resto de los personajes están documentados en los árboles genealógicos diseñados por Tolkien, y sus parentescos y edades respetados al pie de la letra. Los topónimos y nombres de posadas son así mismo todos documentados. La acción se desarrolla en el año 1340, un año antes de que Gandalf visite a Bilbo y se inicie la aventura narrada en El Hobbit.
La afirmación de que Cavada Manoverde vive en Bolsón de Tirada 3 y que Bilbo compró esa propiedad para obsequiársela no proviene de fuentes tolkianas pero puede suponerse razonablemente de ellas; en épocas posteriores Hamfast Gamyi, su ayudante y pariente, habría heredado el agujero, pues Cavada Manoverde no tuvo descendencia. Esto explicaría el hecho de que una humilde familia de pocos recursos estuviese en posesión de una propiedad muy bien ubicada.
La Feria Anual de la Cerveza de Cepeda no está documentada en fuentes tolkianas, pero en La Comunidad del Anillo se dice que la cerveza de Cepeda era la más afamada de la Cuaderna del Este. Todo lo referente a las costumbres con respecto al nacimiento de niños hobbits, y la palabra ribadyan, están documentadas en la carta 214 de Cartas, de Tolkien.
La danza del aleteo figura en un manuscrito desechado del cumpleaños de Bilbo, publicado en Historia de la Tierra Media por Christopher Tolkien. Precisamente esa obra ha sido la inspiradora del núcleo principal de La flor de Simbelmin. En los manuscritos de las versiones desechadas de los primeros capítulos de El señor de los anillos, descubrimos que durante un tiempo Tolkien se proponía casar a Bilbo con Prímula Brandigamo, y el protagonista de la historia era Bingo, el hijo de este matrimonio. Muchos de los episodios que escribió con esta configuración familiar subsistieron hasta la versión final, modificándose sólo el nombre de Bingo por Frodo. De la constatación de este notable hecho puede deducirse que la historia que se sugiere en La flor de simbelmin no entra en conflicto con las ideas y sentimientos de Tolkien con respecto a Bilbo. El cuento pues, pretende explicar por qué Bilbo no se casó con Prímula, como Tolkien había planeado en un momento. Más aún, La flor de simbelmin pretende justificar más sólidamente el porqué del especial cariño que Bilbo siente por Frodo, e incluso dotar a Bilbo de más volumen humano como personaje. El lector puede deducir que Bilbo veía en Frodo la figura de la madre de éste, trágicamente desaparecida en un paseo en bote junto con su esposo, Drogo Bolsón, según se cuenta en el primer capítulo de El señor de los anillos. Y es muy razonable suponer que Bilbo sintiese que Frodo podía haber sido su hijo, de no mediar la oposición tradicional al casamiento entre primos. Esta oposición al incesto entre hobbits no está documentada pero creo que se desprende naturalmente de la cosmovisión de Tolkien.
Lo referente a Hildebrand y Flambard Tuk se basa en sugerencias que se hacen en El Hobbit y en el árbol genealógico de los Tuk. La historia de la Doncella y el Tornasauce está imaginada pensando en los progenitores de Baya de Oro, de la cual se sugiere que es Hija de la Esposa del Río.
Por último, el motivo de la flor de simbelmin ha sido moldeado basándose libremente en datos del universo tolkiano. En Rohan existía una flor llamada simbelmynë, palabra que significaba nomeolvides, y esta flor simbolizaba el recuerdo siempre vivo de los reyes difuntos. Puede suponerse que la flor de la que hablan los hobbits aquí es una variedad de aquella, y que era mucho más rara en La Comarca. Tanto el nombre como el significado simbólico se habrían igualmente alterado con los siglos de separación de las culturas.
