Todos escucharon mientras la voz clara de Elrond hablaba de Sauron y los Anillos de Poder y de cuando fueron forjados en la Segunda Edad del Mundo, mucho tiempo atrás. Algunos conocían una parte de la historia, pero nadie del principio al fin, y muchos ojos se volvieron a Elrond con miedo y asombro mientras les hablaba de los herreros elfos de Eregion y de la amistad que tenían con las gentes de Moria y de cómo deseaban conocerlo todo y de cómo esta inquietud los hizo caer en manos de Sauron.

¿En qué Tierra Media viviste?

Iniciado por Tilmost, 18 de Agosto, 2015, 15:40:34

Tema anterior - Siguiente tema

Tilmost

Saludos!

Os dejo este curioso artículo cuyo autor pregunta a los lectores en qué época de la Tierra Media vivieron sus aventuras jugando a MERP; como bien sabéis, muchos módulos y aventuras se ambientaban en diferentes años e incluso en diferentes edades. Esto hizo que muchos directores (me incluyo) "ajustaran" las aventuras para hilarlas con sus campañas, dando pie a muchas anacronías (imagino que para muchos era algo muy secundario).

Echadle un vistazo; está curioso: ¿En qué Tierra Media viviste?
A palabras elfas, oídos orcos.

Falenthal

#1
Gran artículo. Me identifico totalmente con lo que dice de hacer aventuras pretendidamente situadas en la Tierra Media, pero sin ningún sentido de respeto por el lugar, el tiempo, los cánones,... Tampoco hacían falta, la verdad. Con decir que estábamos en la posada de Bree y nos venían a contratar para eliminar a unos orcos que habían matado y robado ovejas, ya nos sentíamos tras los pasos de Frodo y compañía. Respecto al tiempo cronológico, si principios de la Tercera Edad, si finales,... creo que entonces tampoco me daba realmente cuenta que había toda una historia en la Tierra Media. Para mí sólo habían elfos, enanos, orcos, trolls, medio-elfos monjes guerreros con katanas, umlis hechiceros que lanzaban nieblas electrizantes en nivel 1,... Esa era mi Tierra Media y la de mis amigos. Para meterse en una caverna de trolls, buscar y desactivar trampas, y encontrar el tesoro tras una puerta secreta cuya cerradura había que forzar, tampoco era tan importante saber si estábamos en Arnor, en Arthedain, en el Yermo de Eriador o en el Reino Unificado del Arnor y Gondor.

Pero nos lo pasábamos de miedo, eso sí. La verdad es que no había ninguna diferencia en las aventuras entre cuando jugábamos a MERP o lo hacíamos a AD&D (2ª Ed) en el mundo de Dragonlance. Cambiábamos el reglamento, hacía otro de máster (yo dirigía AD&D/Dragonlance y Star Wars D6, lo que son las cosas  :D) y a seguir matando peña y acumulando puntos de experiencia.

Me ha gustado del artículo, además, la parte final en que explica cómo juegan ahora. Ese interés en los personajes que has creado y en el pedazo de mundo en que los haces vivir. A veces parece que estemos jugando al Sims en vez de a un juego de fantasía épica, pero es cierto que ya no me interesa matar a un Balrog. Ahora lo terrorífico es que las arañas ataquen y capturen a tu esposa en el Bosque Negro mientras está recogiendo hierbas. Y nuestros personajes no suspiran por una espada flamígera exterminadora de trolls (que también...), sino por poder entrenar a su hijo para que sea su siguiente personaje cuando retire al primero.

Aún me da la envidia podrida cuando leo a alguien que ha seguido una campaña durante años con su grupo, y que ha hecho todas esas cosas juntos. Cuando jugaba semanalmente a rol en el cole, era cuando empezábamos y jugábamos de manera salvaje, con la diversión irreverente de la adolescencia. Después nos separamos al ir a la universidad y dejé el rol. Hace unos años que he vuelto y no ha sido hasta este año pasado que he conseguido juntarme con un grupo más o menos fijo con cierta periodicidad. Ni me planteo si podremos acabar la campaña de Tinieblas Sobre el Bosque Negro de El Anillo Único. Lo más probable es que no, que alguno más encuentre trabajo, o le pasen el horario a la mañana, o tenga un hijo, o cualquier cosa. Pero mientras se pueda, iremos jugando y, por ahora, estoy teniendo la mejor experiencia rolera de mi irregular historia.

Thöreborn

Estoy de acuerdo. En nuestros primeros pasos por Endor no éramos más que meros turistas que ni conocían el idioma de aquel nuevo mundo, mucho menos sus costumbres, política, fauna y flora, etc. Pero no hay nada como un grupo de turistas para estimular la buena salud del lugar, hacer que crezca, e incluso desestabilizar un poquito la balanza que rige la luz y la oscuridad.
Yo también tuve una aventura que duró casi diez años, de la cual parte mi novela, y cuya trama concluirá, ya sea retomando el juego, o a golpe de pluma.
Se habla demasiado en mis círculos de "coaching" y de hacer el pino con las orejas para que el empresario aprenda valores o competencias de trabajo en equipo y resolución de problemas; y se han inventado miles de chorraras para enmascaraar las prácticas. Pero se olvidan de quienes jugamos de peques y no tan peques a juegos de rol de mesa con mayor o menor seriedad. Poco duraba el personaje de alguien que no se lo currara en equipo o fuera creativo con sus habilidades, tuviera don de gentes, etc. (Ya que si no moría su personaje, el jugador desaparecía de las quedadas).
"¡CHICOS!¡He encontrado unas escaleras!¡Están en mis costillas!" -Éokull Cabezaloca, Explorador Rohir n.2 Castillo flotante de Fangrad. 498 C.E.